El ‘Memo Rex’ de Zoé cumplió 14 años, fundado en un sonido que respaldó a toda una juventud.


El pasado domingo 12 de julio pareció un día cualquiera, menos para los fans de Zoé, pues se celebraron 14 años del lanzamiento del tercer álbum de la banda, ‘Memo Rex Commmander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea’. 

Para muchos, significó el mejor disco de la banda y para otros el inicio de un ciclo importante en el terreno del rock mexicano.

Cierto o no, en retrospectiva parece evidente que el sonido del disco quedó marcado en una especie de atemporalidad, pues parece una calca importante del significado de un disco por excelencia, más allá de singles, que de principio a fin logra entenderse mejor al paso del tiempo.

Cabe insistir que el tiempo es fundamental para entender los paradigmas que la música entrega, por ello a 14 años de distancia, el ‘memo rex’ luce como una fusión importante con la electrónica, el arte visual, y sin duda, con el estilo inglés que rápidamente convergió en el trabajo del productor Phil Vinall. 

11 años después: Zoé y su Memo Rex Commander y el Corazón Atómico ...

No podemos negar que el negocio de la música en México, por entonces, apostaba más por los ‘raves’, y/o la música electrónica en general, mientras las bandas de rock seguían el ya largo y a veces monótono sonido de iberoámerica.

Digamos que Zoé logró adjuntar dos estilos en favor de una necesaria evolución sonora y de plataforma pues pronto la música cambiaría radicalmente en su forma de consumo.

Para llegar a los indicios de un rompimiento de paradigmas, es necesario hablar de conceptos, es decir, el ‘memo rex’  a través del tiempo logra ser una material conceptual, en el que involucra una especie de lenguaje, principalmente con la ficción y el arte. Además, la banda siguió respaldando su práctica lírica en la que sumó rolas en inglés.

Por otro lado, en el terreno corporativo, Zoé también obtuvo un aprendizaje importante, alcanzado una postura firme en el trabajo independiente. Y es que la banda sufrió un conflicto en la cesión de los derechos del disco por parte de Noiselab, siendo hasta 2015 que la banda obtuvo el crédito total y por ende la oportunidad de un relanzamiento del disco. Sin duda el tiempo estaba tratando de explicar algo.

No sabemos si es el mejor disco de Zoé, no obstante, si lo estamos de la innovación que provocó y que aún inspira una identidad. Resultó incorporar nuevas imágenes en la forma de explicar una canción, cuando las palabras parecían insuficientes y desgastadas. Resultó, como ya se menciona anteriormente, un nuevo lenguaje, sobretodo para los más jóvenes.

Resultó incluso una nueva forma de vestir,citando aquella entrevista que tuvo Zoé con Eugenia León. Quizás parezca difícil entenderlo, pero las influencias en el pensamiento de los jóvenes, aquellos que padecen un mar de emociones, muchas veces merecen imaginar antes que reprimirse en consejos. Parece entonces que Zoé alcanzó eso con éste disco.

Cierto es que la nostalgia del fan de Zoé se distinga perfectamente y aplauda la importancia de éste tercer álbum, pero entonces la magia del disco debe ser más que eso,  sobretodo en la oportunidad de quienes no conocen la música de la banda puedan adentrarse en un concepto que parece nuevo.

Entendiendo que la música de a poco deja de ser un catálogo estricto de épocas e incluso géneros, se afirma que ‘Memo Rex’ es un disco ‘perdido’- en el buen sentido de la palabra- en la imaginación y por tanto en cualquier época.


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