La palabra y su melodía: Entrevista a Yoalli

Yoalli creció cantando. Su amor por la música nació del amor a su abuela y al mar; elementos que posteriormente retomó para relacionarse a través del recuerdo con sus canciones.

Su proyecto solista arrancó hace menos de un año, teniendo como premisa a “la palabra y su melodía”, una fórmula que incluye también su pasión por las letras y su formación como escritora.

Actualmente, se encuentra promocionando los 8 sencillos que hasta ahora ha publicado (y de los cuales hablaremos más adelante). Sin embargo, la joven compositora planea seguir experimentando con diversos instrumentos, y la geometría que encuentra en su sonido, para lanzar unos cuantos tracks más y finalmente darle homogeneidad al concepto del álbum.

Aquí te contamos todo:

¿Qué libertades encuentras en la expresión artística a partir de la música, que no encuentras en la escritura?

  1. La libertad de hacerlo “mal”. Al escribir soy muy minuciosa, me gusta que las cosas queden exactas, como las estoy pensando.

 

La música no tiene una experiencia exacta y, aunque tiene una expresión exacta, matemática, la materia a la que se refiere, lo que comunica, es evanescente. Claro, ningún lenguaje es preciso, se pierde y se gana en la interpretación y en la expresión, sin embargo, al momento en que digo amor, aunque no sabemos qué amor o en que idioma, concluimos amor.

 

A lo que voy es que con la música nos experimentamos a nosotros mismos más que con cualquier otro idioma, no hay puntos de tensión significante, todo va a caer hacia nosotros inevitablemente, por eso intento distorsionar las palabras lo más que se pueda, las uso más como un instrumento musical que como un vaso significante, el significado referencial puede escapar, lo que me gustaría que quede es… lo otro, lo que se va.

 

¿Cómo son tus procesos de composición?

 

  1. La mayoría de los arreglos los hago yo. A veces mis amigos me sugieren alguna modificación, agregar algún instrumento, cambiar algún acorde. Cuando le hago caso trato de hacerlo no necesariamente como lo proponen, trato de llegar al mismo sonido, pero por otras rutas, las que voy intuyendo. Todas mis canciones son así, intuitivas, a veces siento que ellas se escriben solas, yo solo las observo, las corrijo de vez en cuando, pero la misma música va creando su cuerpo, yo solo trato de alcanzarla.

 

Ahorita estoy experimentando con el sinte. La verdad esta bien chido poder modificar las ondas, cuando pintas mezclas colores, los pones sobre el papel, pero modificar el sonido en un nivel tan elemental… Es una cosa bien loca, me siento como una especie de científico malvado.

 

¿Consideras que tus canciones son también, una variante de expresión poética? ¿O cómo defines lo personal y narrativo, dentro de lo musical?

 

  1. Creo que lo personal es la base, vengo de una familia de músicos, no recuerdo un momento sin música. Así es como yo me relaciono a la música, a través de la memoria y del mar, que también es una parte central de mi familia, pienso que somos como tortugas, las más vieja llegó a los 97 y cada año regresamos a la misma playa en que nacimos. No recuerdo la primera vez que vi el mar, es un ente constante, siempre ha estado ahí de una forma casi mitológica. Eso ha marcado mi percepción del mundo y mi creación.

 

De los 8 sencillos hasta ahora publicados. ¿Cada canción tiene su propio trasfondo personal? Compártenos brevemente de qué va cada uno.

 

  1. La primera canción que escribí fue una canción melosa sobre mi pie, me estaba sangrando, luego -ese mismo día- otras igual de melosas, una de ellas “Morning” estará en el álbum cuando lo termine, por ahora es un sencillo. En un mes estuvieron las otras. Nunca hubo un plan cohesivo, fueron apareciendo con el día, por ejemplo, tuve una clase de poesía y leímos A Margarita Debayle de Rubén Darío, poema que, entre otros cuentos, me recitaba mi abuela antes de dormir. De ahí salió “Margarita” de un recuerdo y las palmeras borrachas de sol. “Los días” la escribí pensando en el tiempo, los ciclos y la banda Life Without Buildings, “Wake” la escribí pensando en Alicia a través del espejo y en Faust, una banda de kraut rock. “Amaramara” fue un intento de jazz y surf y desquitarme de un mal amor que duró 6 años, el nombre se lo robé a un poemario de Juan Gelman. “Manzana” la escribí pensando en unos ojos verdes y una canción de los Beatles que, después de mucho buscarla, llegué a la conclusión de que no existe. “Midnight” es mi intento de Midnight, the stars and you de Al Bowlly. Así fue con todas en realidad, el no saber cómo funciona la música es una gran ventaja, trato de imitar algo y por error termino con otra cosa.

 

Pintora también, las portadas son obras de tu autoría. ¿Qué tan complicado es darle a un sencillo no sólo una construcción musical, sino también gráfica? ¿Se complementan, o tienen procesos diferentes?

 

  1. Es bastante sencillo, la portada es un derivado y la imagen en si es una experiencia que complementa, que le da un cuerpo concreto y expande el significado. Por ejemplo, con “Los días” quería algo que se pareciera a la hoja de un cuaderno. El día a día que se repite lo veo en las actividades “vanas” que lo mueven, como agarrar un cuaderno y apuntar la lista del super.

 

Eso funciona siempre y cuando no confundas cual portada es cual como me pasó con “Amaramara” y “Margarita” sin embargo, creo que esos errores son importantes, si las confundí es porque quizá se complementan mejor así, la imagen y la música, quiero decir. O porque soy distraída, eso también puede ser.

 

¿Consideras que los géneros experimentales fueron una inspiración para construir tu identidad sonora?

 

  1. Experimental es una idea problemática. Esta muy abierta, como indie, ¿qué ching*!0$ es eso? La verdad no intento ningún género, lo que sale quizá lo tiene, pero esa no era la intención especifica. Tampoco intento encontrar el hilo negro, todo lo que hago lo hago para divertirme y ahí, jugando con los trastes hasta encontrar algo que suena como un acorde, o con la batería para ver si ese ritmo va con la guitarra que ya grabe, es donde estoy experimentando, yo, la música como un instrumento de creación libre de exquisiteces.

 

Cuando la música en vivo retome su camino (y vuelva a ofrecer ciertas libertades), ¿tienes pensado algo en especial para tus presentaciones? ¿Algo que te permita conceptualizar todo tu perfil artístico? O por el contrario, ¿quisieras mantenerte alejada de lo “performático”?

 

  1. De hecho, el 12 de junio voy a presentarme en la Galería Café Insolente, para que me vayan a ver. Pero no, dios me libre del performance. Claro, si se me ocurre algo quizá me anime, por ahora me gustaría enfocarme en otras cosas, como hacer más música, tocar bien en vivo, esas cosas indispensables.-

¡Escucha a Yoalli en Spotify!

 

https://open.spotify.com/artist/6TJEzZVl0N58CqXMRou8Gb?si=pCvQQ8hhQK2ZaOXPBZrPkg

 

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